Primero las personas. La casa, después.
Todos los portales empiezan por el inmueble y dejan a la gente para el final. Nosotros lo hacemos al revés, porque es lo que de verdad decide si un año de convivencia sale bien.

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Cuéntanos cómo vives
Te ponemos delante situaciones que pasan de verdad en un piso compartido: la cocina sin fregar, los amigos que llegan un viernes a las once, el ruido de un martes. Es el test de convivencia: cuatro minutos, sin respuestas correctas, y contestar lo que queda bien solo hace que te emparejemos con la gente equivocada.
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Nos dices lo práctico
Ciudad, zonas, presupuesto y fecha de entrada. Esto no puntúa: filtra. Si el presupuesto no cuadra, esa casa no aparece por mucho que encajarais.
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Te decimos con quién encajas
Personas y casas ordenadas por lo bien que conviviríais, cada una con lo que tenéis en común, lo que puede daros guerra y una pregunta para sacarla el primer día. No es un listado que filtrar: es una recomendación explicada, y los ocho perfiles de convivencia te dicen de qué va cada uno.
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Habláis solo si los dos queréis
La conversación se abre con interés mutuo y empieza con una pregunta útil en vez de con «hola, ¿sigue disponible?».
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Y luego, la visita
Llegas sabiendo qué preguntar y qué mirar. Sigues decidiendo tú: lo que hacemos es que decidas con información en vez de con una intuición de veinte minutos.
Cómo se calcula la compatibilidad
El test puntúa a cada persona en ocho dimensiones: orden, ruido, horarios, vida social, privacidad, compartir, comunicación y flexibilidad. Ese vector de ocho números es tu perfil de convivencia, y el más parecido de los ocho perfiles es el que te enseñamos con nombre.
La compatibilidad entre dos personas compara sus perfiles dimensión a dimensión. Cada rasgo tiene una banda de tolerancia: una diferencia pequeña en orden no cuenta, una grande en horarios sí. Lo que sobra de cada banda resta, y las dimensiones no pesan igual: ruido y limpieza pesan más porque son las que más discusiones causan.
Si en la casa vivís tres, el candidato se compara con los tres y damos más peso al peor encaje: un 90, un 90 y un 40 no es un 73, es un problema esperando a pasar. Por eso el porcentaje siempre viene con el motivo: en qué coincidís, dónde puede haber roce y con quién exactamente.
Lo que no hacemos
No somos una inmobiliaria: no gestionamos alquileres, contratos ni pagos, no intermediamos entre vosotros y no vendemos tus datos. Quien tiene una habitación la muestra aquí; el acuerdo lo cerráis vosotros.
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