Buscar piso para estudiar tiene sus propias reglas. El calendario lo marca el curso, muchas habitaciones se alquilan solo diez meses, y lo más probable es que acabes viviendo con gente a la que has visto una vez durante veinte minutos. Nada de eso es un problema si lo sabes de antemano.
Cuándo empezar a buscar
En casi todas las ciudades universitarias el mercado se mueve entre julio y septiembre. Julio es el mejor momento: hay oferta y todavía no ha llegado todo el mundo. En septiembre sigue habiendo habitaciones, pero se decide en el día, y decidir en el día es exactamente cuando se eligen mal los compañeros.
Si llegas en el segundo cuatrimestre, por un Erasmus o un cambio de plan, empieza en diciembre. En enero y febrero coincides con toda la gente que llega a la vez.
Contrato de curso o de doce meses
En muchas ciudades es habitual alquilar habitaciones de septiembre a junio, sin el verano. Para quien vuelve a casa en julio es una ventaja: no pagas meses que no vas a usar. Para quien se queda a trabajar, a hacer prácticas o a recuperar asignaturas, puede ser un problema serio.
- Pregunta en la primera conversación si la habitación es de curso o anual, y si el precio cambia en verano.
- Si puedes necesitar quedarte en julio, pregúntalo antes de firmar, no en mayo.
- Asegúrate de que las fechas de entrada y salida quedan por escrito.
Qué mirar en el contrato y la fianza
Qué mirar en la visita
La habitación la verás en cinco minutos. Lo difícil es ver a la gente. Unas pocas preguntas bien elegidas te dicen más que cualquier foto: a qué hora se levantan y se acuestan, cómo se organizan con la limpieza, si hay visitas a menudo, cómo pagan las facturas.
Fíjate también en lo que no se dice: una cocina con platos de varios días, un cuadrante de limpieza que nadie cumple o respuestas vagas sobre las facturas son información.
30 preguntas que hacer antes de compartir piso
La primera vez que llevas una casa
Nadie te enseña a repartir la factura de la luz ni a comprar papel higiénico para cuatro. Por eso los primeros meses en un piso de estudiantes suelen tener los mismos roces: alguien adelanta dinero y no le vuelve, la nevera se convierte en territorio disputado, la limpieza la hace siempre la misma persona.
- Poned un sistema para los gastos comunes la primera semana, aunque sea una nota compartida.
- Decidid qué se compra entre todos y qué es de cada uno.
- Acordad cómo se limpia definiendo el resultado, no solo el turno.
- Poneos una fecha para revisar lo acordado al cabo de un mes.
Cómo repartir los gastos sin discutir
Convivir con gente que no conoces
En un piso de estudiantes es normal juntarse gente de distintas ciudades, carreras y países. Es de lo mejor de la experiencia y también la fuente de casi todos los malentendidos: lo que en una casa es normal, en otra es una falta de respeto.
No hace falta que seáis amigos. Hace falta que las expectativas estén dichas: horarios, visitas, ruido, limpieza. Con eso claro, gente muy distinta convive muy bien.
Normas de piso compartido que sí funcionan
Señales de alarma
- Que te pidan pagar la fianza o un adelanto sin haber visto el piso ni a la persona.
- Que no haya ningún documento que diga cuánto pagas, desde cuándo y hasta cuándo.
- Que nadie sepa decirte cómo se reparten las facturas.
- Que haya prisa por cerrar sin dejarte conocer a quienes ya viven allí.
Ninguna de estas cosas significa necesariamente que haya mala fe, pero todas son motivo para frenar y preguntar más antes de pagar nada.